El TDAH no es solo un trastorno de niños

El TDAH no es solo un trastorno de niños

TDAH en adultos mayores

El TDAH por lo general es mal interpretado como una mera falta de voluntad en los adultos. El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad ( TDAH ) es a menudo asociado con la infancia, pero muchas personas continúan experimentando síntomas en la edad madura. La prevalencia del varía según estudios, pero se estima que alrededor del 2 al 5 % de las personas mayores pueden tener TDAH. Es importante destacar que el TDAH en adultos a menudo pasa desapercibido. Ya que los síntomas se manifiestan de manera diferente en comparación con la infancia.

Aspectos de cómo el TDAH puede afectar en la vida Adulta

TDAH y el entorno laboral

Dificultades en la concentración en el trabajo. Las personas con TDAH pueden presentar obstáculos para mantener la atención en tareas específicas. Afectando así el rendimiento en la productividad y la calidad del trabajo. La impulsividad en el área laboral puede manifestarse en la toma de decisiones aceleradas, sin considerar las consecuencias. Ejemplo: Imaginemos a Carlos, un programador con TDAH, que se sienta a trabajar en un nuevo código. Pronto, una notificación de correo lo distrae, y al responderla, su mente salta de una tarea a otra. Resultado el proyecto se retrasa y su jefe, confundido y frustrado, duda de su compromiso con la empresa.


TDAH y las relaciones personales

La impulsividad social puede afectar las relaciones interpersonales. Por ejemplo, interrumpir en forma frecuente a las personas en conversaciones. Presenta dificultad para escuchar a los demás. Generando tensión en las relaciones. También se caracteriza por el olvido de compromisos y eventos importantes. La hiperactividad de Pablo no solo se percibe en el trabajo, sino también en el hogar y encuentros sociales. Se manifesta como una dificultad para relajarse en ver una película familiar. Este presenta una incomodidad palpable en eventos sociales que requieren quietud, como teatros o conciertos. Lo que a veces le lleva a evadir actividades sociales. Luego está la impulsividad, esa chispa que convierte el pensamiento en acción sin el filtro de la reflexión. Otro ejemplo: para María, una madre, el TDAH significa hacer compras por impulso que desequilibran el presupuesto familiar. Un día compra un conjunto de pinturas para comenzar un proyecto artístico; al siguiente, adquiere equipamiento para un deporte que nunca ha practicado.


TDAH y el manejo del tiempo

Problemas de organización. Presenta dificultad para organizar tareas y mantenerse enfocado y concentrado. Este aspecto puede llevar al aplazamiento y a la lucha con la gestión del tiempo. Afectando tanto la vida laboral como la personal. El ejemplo de Laura, al malgastar el tiempo y postergar sus metas o actividades. No solo perjudica su carrera académica, también deja poco espacio para las relaciones en familia y amistades. Ya que termina cancelando planes a último momento o llegando tarde. Desilusionando a quienes la rodean. Veamos el caso de Roberto, un gerente de ventas. El lucha a diario contra la marea de documentos y recordatorios. Su escritorio es un reflejo de su mente, pilas de papeles que parecen arbitrarias, pero que guardan una lógica solo comprensible para él. Esto, sin embargo, le acarrea conflictos con sus compañeros, que no logran entender su sistema de trabajo. En casa, su incapacidad para mantener el orden puede resultar en un ambiente de caos. Donde las responsabilidades del hogar y las necesidades de los miembros de la familia pueden quedar desatendidas, creando un ambiente para el estrés y la discordia.


TDAH la autoestima y salud mental

Presenta frustración y baja autoestima. En especial si las personas con TDAH han experimentado críticas constantes desde la infancia. Las personas con TDAH tienen un mayor riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad y depresión. El TDAH también lleva consigo un pasajero inesperado y a menudo abrumador. La regulación emocional deficiente. Las emociones de quienes conviven con este trastorno suelen ser intensas y difíciles de manejar. Se encienden con rapidez y pueden ser tan volátiles como una tormenta de verano. El ejemplo de Ana, con su sonrisa amplia y su risa fácil, también llora en un segundo cuando la frustración la embarga, lo que la deja exhausta y confundida en su vida familiar. Un comentario inadvertido de su pareja puede herirla. Desencadenando discusiones que ninguno de los dos comprende en su propia lógica.


TDAH y la educación continua

Dificultad en el aprendizaje. En los programas de educación continua o en la búsqueda de nuevos conocimientos. Las personas con TDAH pueden enfrentar desafíos debido a la atención dispersa y la dificultad para mantenerse enfocados.


Conclusión

Cada uno de estos síntomas, en la complejidad de sus tipologías, revela un desafío diferente y único. El TDAH no es solo un trastorno de niños incapaces de permanecer sentados, es una condición que atraviesa la vida de las personas, alterando su funcionamiento en todas las esferas, como laboral, familiar, académica y social. Reconocer que el TDAH no es una serie de comportamientos disruptivos, sino un trastorno con profundas ramificaciones en todas las áreas de la vida. Gracias a nuestras fuentes en Google News y CDC en español. Deby Pérez Vainstok es especialista en psiquiatría y consultora senior (2001).

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